jueves, 27 de junio de 2013

El vuelo de una golondrina

Te sientes muy cansado. Notas como tus párpados se cierran suavemente. Te dejas llevar al mundo de los sueños poco a poco. Pasados unos segundos abres los ojos. Estás sentado en medio de una verde pradera. En el cielo las nubes parecen bailar al son de una música inaudible mientras el sol las observa brillando desde lo alto. Oyes el gorjeo de las golondrinas que juegan en el aire. Una de las golondrinas al verte, baja y comienza a volar a tu alrededor. De pronto se posa sobre la hierba delante de ti y te mira atentamente. Os miráis a los ojos durante unos instantes y tienes la impresión de que la golondrina te quiere decir algo. La golondrina emprende el vuelo y te vuelve a rodear juguetona, después vuela hacia un estrecho sendero que sube. La sigues con curiosidad y comienzas a subir una colina. Llegas al final del camino exhausto, tomas aire y levantas la vista. Quedas maravillado por la belleza del paisaje que te rodea. Descubres que estás en lo alto de una montaña. A tu derecha hay un gran valle por el que discurre un largo río de aguas azules y cristalinas. A tu izquierda se eleva una montaña con una forma que no habías visto nunca antes. Parece los dedos de una mano que señalan al cielo. Al frente todo son campos y pequeños bosques hasta donde te alcanza la vista. Estas absorto por el paisaje que parece irreal. Respiras hondo y cierras los ojos. Sientes como la paz y la tranquilidad fluye a tu alrededor. Cuando vuelves a abrir los ojos la golondrina se encuentra junto a tus pies. Te mira detenidamente mientras se aproxima poco a poco al borde. De pronto salta al vacío. Te acercas al borde con precaución y ves como la golondrina baja en picado hacia el suelo. Cuando parece que va a llegar al suelo, con sus alas emprende el vuelo y comienza a subir. Al llegar a tu altura comienza a planear en la suave brisa mientras te llama. Sientes una fuerza sobrenatural que te incita a saltar. Andas un par de pasos hacia atrás. Empiezas a correr y cuando llegas al borde cierras los ojos y saltas. Notas el zumbido del viento alrededor de todo tu cuerpo. Abres los ojos y asustado ves como caes al vacío. La golondrina baja en picado para ponerse a tu lado. Te quedan unos metros para llegar al suelo, pero ya no tienes miedo porque la golondrina te acompaña. Ella cuida de ti. Te sientes libre y en paz mientras oyes a la golondrina decir tu nombre. Cuando te aproximas al suelo cierras los ojos y extiendes todo tu cuerpo esperando el impacto. No sientes nada. Vuelves a abrir los ojos extrañado. Estás volando. Te sientes muy ligero y comienzas a hacer espirales en el aire. Mueves tus brazos y te elevas en el aire todo lo rápido que puedes. Cuando estas en lo alto sobrevuelas todo el paisaje que antes veías. Rodeas la montaña con forma de dedos. Llegas hasta las nubes, que acarician tus extremidades. Bajas en picado hacia los campos, cierras los ojos y extiendes una mano hacia el suelo. Notas como el trigo se resbala entre tus dedos haciéndote cosquillas. Te metes en medio de un pequeño bosque y jugueteas entre los troncos de los árboles. Oyes el correr del río. Te diriges rápidamente hacia el valle y sigues el cauce del río mientras te vas acercando hacia las aguas. Miras hacia la corriente y en el reflejo ves a la golondrina. Levantas la cabeza esperando encontrarla pero no está. Bajas la cabeza y ves a la golondrina reflejada mientras oyes como te llama desde las profundidades. Estiras tus brazos hacia delante y cierras los ojos. Te introduces en las frías aguas y oyes gritar a la golondrina tu nombre mucho más fuerte que antes. Cuando vuelves a abrir los ojos estás rodeado de cinco personas que te observan y gritan de júbilo. Son médicos, estás en un hospital. Llevabas cinco años en coma y gracias a la golondrina has vuelto a nacer.


No hay comentarios:

Publicar un comentario